ESTA NOTA FUE REDACTADA EN OCTUBRE DE 2025
En el último mes de septiembre Felipe Contepomi, entrenador de Los Pumas y exjugador, dio una conferencia de prensa luego de que su equipo cayó ante la selección australiana de rugby, los Wallabies, en el marco del Rugby Championship.
Contepomi, un tipo forjado en Newman, dejó los modales de lado, y con el ceño fruncido explotó y decidió no sólo criticar al arbitraje del partido y al colegiado neozelandés Paul Williams, sino que también disparó contra World Rugby y el trato hacia el seleccionado albiceleste.
“Los últimos dos años hubo cinco partidos que se definieron en los últimos 2 o 3 minutos, y en los cinco hubo fallos controversiales en los últimos minutos. Y lamentablemente esos fallos fueron en contra nuestra.”
Contepomi no es santo de mi devoción, pero no es mentira. Hoy Los Pumas, con una base formativa amateur con preparación profesional, se encuentra dentro de las mejores selecciones de rugby del mundo y tuvo un crecimiento innegable lo que parece no gustarle a los gordos de traje de World Rugby. Hacen recordar las palabras del infame Mario Ledesma quién también dirigió al seleccionado en el mundial de 2019 y tras la derrota ante Francia luego de un arbitraje estrepitoso soltó:
«Nos referearon como un país chico en rugby»,
Para ejemplificar y justificar la acusación al organismo internacional no hay que ir a detalles, no son las divididas que se llevan los rivales, son las jodidas. El partido anterior en donde se llevan a cabo las quejas de Contepomi lleva una jugada muy particular.
Una conducción perfecta del apertura Connor Mctate, quien lleva la pelota hasta su segundo centro y alevosamente este último dirige la pelota hasta por delante del wing izquierdo quién apoya muy cercano a los palos. Evidente pase forward, la jugada es revisada por el TMO, por las mil cámaras que transmiten el partido. El referee asintió y concedió el try de todas formas.
Al comienzo de la ventana de noviembre, los Pumas enfrentaron a la debilitada Gales. Un partido que al momento se encontraba en un empate frío, con ambos equipos con inconsistencias, la pelota llega a las 22 galesas en posesión de los europeos. Luego de un ruck desprolijo, el polémico crack, Pablo Matera, retiene un poco el pie del primer centro Ben Thomas, quien responde propinando desinteresadamente una patada a la cabeza del tercera línea argentino. Su patada no da impacto, pero es una jugada claramente con intención de lastimar y digna de expulsión, la cual se llevó únicamente una tarjeta amarilla.
¿No es violenta esta respuesta de World Rugby? En un nuevo rugby donde se buscan moderar los golpes en la cabeza, los jugadores realizan obligatoriamente cursos de conmoción, de referato, de doping, de cuidado, de seguridad y de compañerismo. Todo para que un jugador que debe de hacer 150 kilos de sentadilla pueda pegar una patada y salga impune.
Los Pumas se encuentran en un auge donde lo bajan con golpes justamente bajos, knock-on inexistentes que no se ven en el TMO ante la número uno Irlanda, quién es hoy en día uno de los pollos de World Rugby, doble vara ante los golpes en la cabeza, pases alevosamente para adelante y pocos segundos de pesca concedida son las “pequeñas” que terminan cobrando en contra de los argentinos y arruinando todo el esfuerzo de un partido o de giras enteras.
Hoy Gabriel Travaglini, presidente de la Unión Argentina de Rugby, no dijo una sola palabra al respecto. Otro sinónimo de su cobardía e inoperancia, ya que no solo permitió que le mojen la oreja a los argentinos constantemente, sino que también demostró su falta de lucha ante la desaparición del torneo del Rugby Championship y la marginación de Los Pumas a tener que enfrentarse al oscuro y bizarro mundo de los Test Match. Agustín Pichot, quién es parte del comité de World Rugby, parece estar más ocupado produciendo documentales de la Copa América que en plantar bandera y sacar el pecho para defender a los colores que tanto supo amar. Hoy los jugadores y el staff quedaron solos, deben responder las críticas ellos mismos y quienes se encargan de lo diplomático se quedan con el aire prendido.
La comisión es pirata, este año que Los Pumas llegaron con más chances de campeonar el Rugby Championship, la comisión no tuvo mejor idea que vender la localía del partido definitorio del torneo en la Argentina para que se juegue en Twickenham, famoso estadio de rugby en Londres. Los maneja el dinero y los mueve muy poco los resultados. Hoy el rugby argentino está en crecimiento por mérito de los jugadores y entrenadores, quienes sí reciben los recursos para mejorar. Pero es traicionero, acá a los jugadores los alimenta, los entrenan y los mejoran. Pero al momento de salir para afuera, la UAR desaparece, no quiere perder su diplomacia y sus pactos de caballeros. Travaglini es la cara de la cobardía, de la mezquindad y del desinterés.
La Unión necesita a alguien que se ensucie las manos, ya nos cansamos de diplomáticos que permiten que se lleven nuestro pedazo de torta, duele ver el esfuerzo de años arruinado por un mal referato y que nadie haga nada al respecto. Un mal tipo, alguien que se plante, que putee, que escupa a los de arriba y no tenga miedo a las represalias. No nos importan las suspensiones, no nos duelen los retos ni nos quejamos de las derrotas merecidas. El rugby argentino necesita un diplomático con los pantalones muy bien puestos, con cinturón de cadena y que se trague la llave del candado. Un Agustín Pichot antes de ser empresario, un Contepomi que como el otro día habló sin pelos en la lengua.
El rugby necesita a un hombre con traje, pero con un supertraje.


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